Destino Final: Bloodlines, la saga en la que la Muerte presenta la factura con creatividad y sarcasmo vuelve al cine
Llega a los cines hoy, 15 de mayo, distribuida por Warner Bros Pictures, la nueva Final Destination: Bloodlines, la sexta película de una franquicia de gran éxito que nació -no en vano- en el año 2000 y cuyo último episodio data de 2011. Repasemos juntos la historia y los temas de Destino final. Corría el año 2000. Lo que significaba que, por un lado, habían llegado a su fin los noventa, esa década tan densa e intensa, que tuvo que asumir los legados más engorrosos de los hedonistas e inconscientes ochenta, con la economía que empezaba a crujir, con el sida que seguía galopando, el derrumbe de muros e ideologías, con el advenimiento de transformaciones de época como internet y los teléfonos móviles. Los años noventa de los tormentos -y muertes- del grunge, y de la descarada pero sombría insensatez del brit pop. Los noventa de Quentin Tarantino y David Fincher, de Pulp Fiction y El club de la lucha, de Asesinos natos, El gran Lebowski y Sospechosos habituales. Por otro lado, ...